Andrés López - Fernando Chumaceiro: El pueblo en su laberinto

Nos encontramos en un laberinto sin salida. Fernando Chumaceiro nos indica las condiciones con las que contamos.

Andrés López - Fernando Chumaceiro

Recuerdo la famosa película del joven mago, cuando entra en la competencia para medir quien es el mejor entre todas las escuelas de magia. Al final entran en el laberinto, lleno de oscuridad, cruces de camino, sendas sin fin o que se bloquean de repente y el viento en contrario, duro y tempestuoso.

Así a veces nos encontramos los venezolanos: buscamos una salida clara, soluciones prácticas, acordes a nuestra realidad. Buscamos caminos, hacemos magia metidos en colas, oyendo voces que se erigen como salvadores y promotores políticos de soluciones que nunca llegan.

Un pueblo en su laberinto, una situación desesperante, compleja y cada vez más intrincada, donde los que menos tienen son los que sufren más. De nuevo tomo las palabras de Fernando Chumaceiro, palabras que siguen vigentes, que se atornillan en la consciencia y despiertan el sentir de quien vive y ama a Venezuela: 
Andrés López - Fernando Chumaceiro
"Algunos creyeron encontrar la ruta que conducía a la salida para comprobar después que estaba bloqueada; se devuelven y buscan otro camino. Unos regresan mientras otros van, para luego regresar igualmente y ensayar otra ruta. Unos cruzan a la derecha y otros a la izquierda; la confusión crece; algunos mantienen la calma mientras otros se desesperan." 
Descansar sí, detenernos nunca

Andrés López - Fernando Chumaceiro
El venezolano siempre se reinventa
Y a veces perdemos el entusiasmo, buscando dentro de sí mismos aquello que ya afuera no encontramos. Pero buscamos, no nos quedamos parados y eso es importante, pues quien se detiene y se acomoda, solo recibe la seguridad de la nada y la paralización del miedo.

Afortunadamente el venezolano nunca se detiene y siempre se reinventa y eso es una ventaja, porque es en sí mismo un pueblo resiliente, siendo la mejor de las características dentro de su juventud, su esencia alegre, abierta, solidaria, trabajadora. Porque el venezolano está hecho de buena madera, una madera con raíces de lucha y gloria, de libertad y de esperanza.

En Venezuela ya no esperamos magia, ni esperamos triunfadores. Cada quien lucha su progreso y de la mano lleva a los que ama, hacia el norte que ha fijado, que es el del progreso, de la oportunidad y la verdad aunque los caminos y rutas sean diversos.
"Venezuela requiere una salida a su actual atolladero y tiene las condiciones para lograrlo: un pueblo joven, una naturaleza pródiga y una historia gloriosa."

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